Era joven y bonita, con el sabor de la miel,
el verde en la mirada, el trigo en la tersa piel.
Marina se paseaba por la orilla de la mar,
Marina siempre soñaba, no dejaba de soñar,
un mensaje en la botella, una barca arribar,
una estrella en la arena, un sapito al que besar.
Niña, mi dulce niña, a quién vienes a buscar,
no sabes que el marinero igual que viene se va,
que lo escrito en la arena la ola lo va a borrar,
y que en una caracola el mar no vas a escuchar.
Marina siempre esperaba, no dejaba de esperar.
En el cabello la nieve, en la mirada la ilusión,
pañuelo blanco en la mano, esperanza en el corazón,
oteando el horizonte, esperando aquel amor,
que un día salió del puerto sin un beso ni un adiós.
Niña, mi dulce niña, a quién vienes a esperar,
no sabes que el marinero igual que viene se va.
Alhena











